Los “chalecos amarillos” encaran divididos las elecciones europeas

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Pusieron en jaque a Emmanuel Macron, pero al negarse a tener líderes o portavoces, los “chalecos amarillos” encaran divididos las elecciones europeas, aunque todos expresan el mismo rechazo al presidente francés.

Dos listas que se reivindican del movimiento francés contestatario de los “chalecos amarillos” concurrirán a las elecciones europeas, entre las 34 listas que se presentan en Francia a estos comicios para renovar el Parlamento Europeo.

“Evolución Ciudadana”, de Christophe Chalençon, una de las figuras más mediáticas de este colectivo, se presenta como un “panel de ciudadanos de izquierda y derecha”. Frente a ellos está la “Alianza Amarilla”, encabezada por el cantante Francis Lalanne, fruto de una alianza entre varios representantes del movimiento.

No obstante, ninguna de las dos listas supera el 1% de las intenciones de voto, según los últimos sondeos, por lo que está muy por detrás de la lista del partido centrista de Macron o de la ultraderechista Marine Le Pen, los dos grandes favoritos.

Si se confirman las encuestas, los “amarillos” no obtendrían ningún escaño en la cámara europea.

– Movilizar a los abstencionistas –

Para Christophe Chalençon “los sondeos se equivocan”. Él apuesta en la movilización “de los 50-60% de los franceses que han dejado de votar”. “No estamos aquí para quitarles votos a los partidos establecidos, pero para infundir el deseo democrático de participar en el debate republicano”, apunta.

“Este movimiento ha tenido un impacto enorme en la política de Macron, tuvo que detener su agenda por completo”, afirma este polémico herrero, proveniente de la extrema derecha, que al inicio del movimiento de los “chalecos amarillos” llamó al ejército a tomar el poder en Francia.

Chalençon predice lo peor para la lista amarilla contra la que compite. “Los ‘chalecos amarillos’ no quieren representantes. Son un movimiento de masa con corrientes divergentes. Los que dicen que los representan están locos. Lalanne va a ser humillado”, afirma en declaraciones a la AFP.

La representatividad y la legitimidad de tener portavoces es un tema que siempre ha dividido a este movimiento popular. Algunos, como la asistente de enfermería Ingrid Levavasseur, que había anunciado en enero su intención de liderar una lista de “chalecos amarillos”, tuvieron que renunciar bajo amenazas e insultos.

“Algunos ‘chalecos amarillos’ se quejaron de que los cabezas de lista se habían autoproclamado… Al principio el movimiento tenía la intención de ser apolítico, pero tan pronto como se tiene un movimiento de protesta popular, es política, aunque muchos no quieran oírlo”, estima Marc Pochon, un jubilado, mientras coloca carteles para la “Alianza Amarilla” en el centro de Francia.

– ‘Transponer la ira’ –
Franck Deschamps, un comerciante que figura en el puesto 53º en esta lista, llama a “transponer la ira”. “Es necesario pasar a otra cosa, manifestar ya no sirve de nada. Para durar, el movimiento debe politizarse. Tenemos una lista con verdaderos ciudadanos, démosle una oportunidad. Está ahí para llevar la voz de los franceses”, afirma.

En el punto álgido de las protestas de los “chalecos amarillos”, entre diciembre de 2018 y enero de 2019, “12% de los franceses afirmaban que votarían por una lista amarilla. Hoy estamos muy lejos de esas cifras”, explica Jean-Daniel Lévy, director del departamento político de la encuestadora Harris Interactive.

Sin embargo, añade, “el 40% de los franceses todavía declara estar de acuerdo con las ideas de los ‘chalecos amarillos, pero esto no se traduce en las urnas”.

Las protestas de los “chalecos amarillos”, ciudadanos de a pie que protestan desde hace seis meses contra la política fiscal y social de Emmanuel Macron, ha sido la peor crisis a la que se ha enfrentado el presidente Emmanuel Macron desde su llegada al poder en mayo de 2017.

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